martes, 12 de julio de 2011

Hiperactividad.

Hiperactividad. La pescadilla que se muerde la cola.

Según muchas teorías, la hiperactividad, con el niño en continuo movimiento, con malos resultados escolares debido a la lentitud del aprendizaje del habla, con su mala concentración, es debida a una deficiencia alimentaría y metabólica, a la que se le puede dar la vuelta. Ya comentamos anteriorment el problema que tienen estos niños con la alimentación:  sensibilidad a algunos alimentos y aditivos alimentarios.

El otro problema es la carencia de los ácidos grasos esenciales (AGE, se les llama esenciales porque el organismo no los puede sintetizar, debemos adquirirlos con los alimentos). Y parece "la pescadilla que se muerde la cola", pues estos alimentos y aditivos alimentarios, origen de la hiperactividad, obstaculizan la metabolización de estos AGE.

La leche materna contiene ácidos grasos poliinsaturados (AGPI, para que os vaya sonando la terminologia, je, je), no presentes en las leches maternizadas. Su carencia, ó presencia bajo forma trans puede conducir hacia la hiperactividad.

También el consumo por parte de la madre gestante de grandes cantidades de ácidos grasos saturados o AGPI trans (calentados ó refinados) nos da problemas en este sentido. Tened en cuenta que un niño lactante de 6 meses, consume diariamente el equivalente de 3 cápsulas de 500 mg de AGPI.

Además del aporte de AGE, en concreto ácidos grasos poliinsaturados (por ejemplo onagra), se recomienda un suplemento de vitaminas (C, B3, B6) y Zinc, que vendrán bien para los otros trastornos típicos de estos niños, como son: eczemas, alergias, asma, dolores de cabeza.

Los ácidos grasos poliinsaturados se encuentran en semillas de cereales, aceites vírgenes de primera presión en frío, legumbres,...), en pescados grasos (consumir de pequeño tamaño, menos contaminado) con su aporte de DHA (un AGPI de muy larga cadena) importantísimo para el desarrollo del cerebro.

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